"El comodín es un pequeño bufón, distinto de todos los demás. No es ni trébol ni diamante, ni corazón ni pica. Tampo es un ocho o un nueve, ni rey ni reina. Es el que se queda fuera de todo aquello de lo que los demás forman parte. Está dentro de la misma caja, con todos los demás naipes, pero no es como ellos. Por lo tanto, puede ser retirado sin que nadie lo eche de menos. "
(El misterio del solitario, Jostein Gaarder)
Es asì como Jostein Gaarder describe a este curioso personaje lleno de colores y cascabeles, que es ùnico en la baraja de cartas, no se parece a nadie,es para Gaarder el filósofo, el que buscay siempre està preguntando, buscando, cambiando.
Siempre me he considerado un comodín de la baraja, pero muchas veces a causa de la rutina y los problemas sin ser consciente me he convertido en trébol, corazón o pica. Y ha sido entonces cuando otro comodín llegado generalmente de tierras lejanas, me ha hecho recordar quien soy y hacia donde apunta mi vida.
Hace una semana llegó un comodín a mi casa, un amigo Stefan al que conocí a través del hospitality club, llegó al Perù tirando dedo, pasando solamente por Sechìn (un lugar que debìa ver) y arribando a la capital por la carretera Panamericana norte, se quedó en Comas con unos conocidos, al día siguiente fui a recogerlo al paradero Senati, dónde lo vi por primera vez : altisimo, enjuto y barbón al lado de dos jovencitas que a sul lado parecían enanitas y lo habìan ayudado a llamarme por télefono (ya que casi el no tenía dinero). Desde el primer momento que empezó a hablar no dejó de hacerlo por horas, me contò de sus aventuras en Panamà, en India en Oceanìa en Africa y en algunos de los 113 paises que visitò. Todo un personaje, pensè y mi novio y yo los dos dìas que pasamos con èl ayudandolo a conseguir máscaras para su colección, y otros cachibaches, aprendimos muchas cosas. Stefan nos sacó totalmente de la rutina, trayendo un poquito de cada cosa que vió con él. Aprendimos que es bueno ser desprendidos, que es bueno confiar(aunque muchos te traicionen). Aprendimos que se puede vivir con lo esencial y que es nuestro deber hacer historia y hacer recordar a las futuras generaciones en que mundo vivimos, que mundo les estamos dejando. Con tristeza Stefan , Jimmy y yo reconocìmos que ser comodín muchas veces es difícil y aunque ese destino nos haga sentirnos solos, hemos sido bendecidos por ser realmente diferentes, por ver al mundo actual con espanto, porque siendo conscientes de nuestro pasado y de nuestro presentes, somos capaces de predecir el futuro, un futuro que vemos oscuro, no por pesimistas si no porque estamos un poco mas despiertos que los demás, nuestros cascabeles a cada paso nos van manteniendo despiertos).
Ojalà pudieramo encontrar mas comodines en el mundo!
Siempre me he considerado un comodín de la baraja, pero muchas veces a causa de la rutina y los problemas sin ser consciente me he convertido en trébol, corazón o pica. Y ha sido entonces cuando otro comodín llegado generalmente de tierras lejanas, me ha hecho recordar quien soy y hacia donde apunta mi vida.
Hace una semana llegó un comodín a mi casa, un amigo Stefan al que conocí a través del hospitality club, llegó al Perù tirando dedo, pasando solamente por Sechìn (un lugar que debìa ver) y arribando a la capital por la carretera Panamericana norte, se quedó en Comas con unos conocidos, al día siguiente fui a recogerlo al paradero Senati, dónde lo vi por primera vez : altisimo, enjuto y barbón al lado de dos jovencitas que a sul lado parecían enanitas y lo habìan ayudado a llamarme por télefono (ya que casi el no tenía dinero). Desde el primer momento que empezó a hablar no dejó de hacerlo por horas, me contò de sus aventuras en Panamà, en India en Oceanìa en Africa y en algunos de los 113 paises que visitò. Todo un personaje, pensè y mi novio y yo los dos dìas que pasamos con èl ayudandolo a conseguir máscaras para su colección, y otros cachibaches, aprendimos muchas cosas. Stefan nos sacó totalmente de la rutina, trayendo un poquito de cada cosa que vió con él. Aprendimos que es bueno ser desprendidos, que es bueno confiar(aunque muchos te traicionen). Aprendimos que se puede vivir con lo esencial y que es nuestro deber hacer historia y hacer recordar a las futuras generaciones en que mundo vivimos, que mundo les estamos dejando. Con tristeza Stefan , Jimmy y yo reconocìmos que ser comodín muchas veces es difícil y aunque ese destino nos haga sentirnos solos, hemos sido bendecidos por ser realmente diferentes, por ver al mundo actual con espanto, porque siendo conscientes de nuestro pasado y de nuestro presentes, somos capaces de predecir el futuro, un futuro que vemos oscuro, no por pesimistas si no porque estamos un poco mas despiertos que los demás, nuestros cascabeles a cada paso nos van manteniendo despiertos).
Ojalà pudieramo encontrar mas comodines en el mundo!

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